miércoles, 8 de mayo de 2024

Le Disquaire (qui bouquine) (Perpiñán)

Han pasado unos meses desde mi última entrada en este blog, donde compartí mi experiencia en Costa Rica durante un congreso. Hoy regreso para hablar de otro encuentro académico, esta vez en la villa de Perpiñán, donde se celebró un fascinante congreso sobre arte surrealista, en cuyo marco mi amigo Carlos Arenas había comisariado una exposición sobre H.R. Giger. Ante mis colegas académicos expertos en el arte de Vanguardia, en Salvador Dalí y en el artista suizo conocido en todo el mundo como el creador de Alien, dicté una comunicación sobre animación surrealista.

Mi viaje se produjo muy pocos días después del Record Store Day, una festividad especial para los amantes de la música y los coleccionistas de vinilos, y dado que ya había hecho algunas compras interesantes ese día en la que sin duda es mi tienda de discos favorita de mi ciudad, no tenía especial "necesidad" de adentrarme en grandes excavaciones. Además, mi agenda durante el congreso estaba llena. 

Aun así, el viaje me brindó la oportunidad perfecta para explorar una tienda de discos desconocida. Justo enfrente del hotel donde me alojé se encontraba Le Disquaire (qui bouquine), un establecimiento modesto en espacio pero con una sorprendente variedad de material. La tienda, organizada en un solo espacio alargado, estaba repleta de CDs, DVDs, libros, cómics y una entrañable selección de casetes, todo ello dispuesto a ambos lados. En el centro del local, había dos grandes filas de cubetas de discos meticulosamente ordenados por géneros, destacando una buena selección de jazz y música francesa.

Siempre hay algo que llevarse a casa, claro. Al pagar, tuve una agradable charla con el propietario, quien, al ver lo que me llevaba, me señaló que los discos de New Wave y postpunk eran especialmente populares en su tienda, volando de los estantes tan rápido como llegaban. Me animó a visitar la tienda más a menudo si ese material me interesaba, y quedamos en volver a vernos en mi próxima visita a la ciudad.

Así, entre discos y charlas, mi viaje a Perpiñán se convirtió en una doble aventura: una inmersión en el mundo del arte surrealista y el descubrimiento igualmente emocionante de una pequeña tienda llena de tesoros musicales.

sábado, 18 de noviembre de 2023

Denki Records (San José)

El segundo día de mi estancia en Costa Rica, un domingo en el que amenazaba lluvia, me decidí a caminar los cinco kilómetros que separaban mi hotel, en el barrio de La Sabana, de la barriada Los Yoses, una de las zonas de San José que conviene visitar. A lo largo de la caminata, atravesé todo el centro de la ciudad y pasé por varios puntos de interés, como la Plaza de la Cultura, el Museo del Jade, el Museo Nacional de Costa Rica, y el edificio de la Asamblea Legislativa de Costa Rica. Después de bordear los campus de tres universidades —lo cual no me negaréis que es muy coherente con el propósito inicial de mi viaje al país—, llegué a la segunda (y última) tienda de discos que visité en la capital costarricense: Denki Records

Al igual que Mister CD, Denki Records se encuentra en unas galerías comerciales, en este caso Casa Alameda Galerías. En uno de sus pequeños locales comerciales se ubica esta tienda de decoración minimalista, moderna, orientada a un público sofisticado. De Denki Records sorprende gratamente la variedad de su selección y de sus secciones: no en todas las tiendas del mundo se encuentra uno con un apartado dedicado a City Pop/Shibuya Kei/J-Pop

Disfruté mucho explorando las cubetas de los géneros menos obvios y, como era de esperar y ya comprobé en la otra tienda de San José, encontré reediciones interesantes de rock latinoamericano. Cuando me despedí de la responsable de la tienda, no escatimé elogios a la belleza y la variedad de material de su tienda, y ella, en un gesto amable, me regaló algunos stickers. Si algún día vuelvo a San José, visitaré de nuevo Denki Records

En la visita adquirí:

El valle interior, de Almendra (reedición de 2018).

Los jaivas (la ventana), de Los jaivas (reedición de 2020).

sábado, 11 de noviembre de 2023

Mister CD (San José)

Acabo de regresar de Costa Rica, bello país que he visitado con compañeros de mi universidad, para asistir al vigésimo tercer Congreso Mundial del International Council for Open and Distance Education, donde hemos presentado una investigación. Para mí, no hay mejor homenaje a un congreso dedicado a la innovación en educación que aprovechar la estancia en Costa Rica para visitar algunas de sus maravillas naturales y para continuar con mis expediciones en busca de tiendas de discos alrededor del mundo.

El centro de San José, la capital del país, es un avispero de gente y locales dedicados al comercio. Aunque Costa Rica, según lo que pude observar, es un inmenso jardín consagrado a la explotación sostenible de sus productos naturales y a la conservación de la flora y la fauna en espectaculares parques naturales, el downtown de San José es fundamentalmente un bullicioso bazar colmado de actividad desde las primeras horas de la mañana. A lo largo de la calle principal de ese vasto centro comercial —llamada con buen criterio Avenida Central— y en sus calles adyacentes, se agolpan coloridas tiendas, mercados, puestos en la calle, en definitiva gente comerciando en cualquier modalidad imaginable, desde grandes almacenes hasta tenderetes callejeros y vendedores ambulantes. 

En ese ecosistema mercantil, la música desempeña un papel crucial, ya que muchas de las tiendas cuentan con speakers que anuncian ofertas, atrayendo al público como en una feria. Voceadores voceadoras que tienen el acompañamiento de música a gran volumen, predominantemente géneros próximos a la cultura popular costarricense, como soca, salsa, merengue, cumbia y, por supuesto, reguetón. Si tienes tolerancia a esa polifonía que a veces se convierte en cacofonía, ir de compras por el centro de San José puede ser una experiencia interesante.

En unas galerías comerciales dentro de esa gran galería comercial que es la ciudad —en concreto en el Condominio Las Américas— se encuentra la pequeña tienda Mister CD. Como cabría imaginar, el local es el típico espacio funcional dentro de una galería comercial, sin muchas opciones de diseño de interior ni de disposición del espacio, poco más que un pequeño local rectangular con cubetas de discos de todo tipo. 

Aunque la tienda se llama Mister CD, buena parte del espacio está ocupado por expositores de vinilos, en una organización básica en unos pocos géneros: rock clásico y hard rock y rock en español, con algunos apartados dedicados a artistas y bandas en cada uno de los géneros. La curiosidad me llevó directamente a la sección de rock latinoamericano, puesto que es ahí donde uno se puede topar con sorpresas poco probables en otras latitudes. 

Como si la tienda quisiera darme la razón, encontré justo lo que deseaba: uno de los discos de Charly García que buscaba en vinilo. Al dirigirme al mostrador para pagar, compartí con el dependiente mi proyecto personal de visitar una tienda de discos en cada ciudad nueva que visito, lo que le pareció apasionante. Cuando le comenté que venía desde Barcelona, intentó mencionar una famosa tienda de discos de la ciudad, pero no pudo recordar el nombre exacto, y ninguna de las varias sugerencias que le di consiguió activar su memoria. Terminamos hablando sobre la dificultad de encontrar vinilos de Charly en buen estado en lugares del mundo que no sean Argentina. Contento, me fui de Mister CD con un ejemplar fantástico.

En la visita adquirí:

Cómo conseguir chicas, de Charly García (edición costarricense de 1989).

martes, 3 de octubre de 2023

Molar Discos & Libros (Madrid)

La segunda visita de mi reciente viaje a Madrid me llevó a una tienda que guarda cierta similitud con la que traté en la entrada anterior. Sin abandonar el Madrid más castizo, me desplacé de Lavapiés a La Latina para explorar Molar Discos & Libros. Como es probable que ya sepáis, visitar esta librería-disquería significa siempre pasar un buen rato entre cosas chulas. 

Si juzgas por lo primero que ves en el escaparate y al entrar en el local, Molar se dedica a la venta de libros ilustrados y cómics. Si te adentras, es una librería un poco más general y una tienda de discos. Si miras en todos sus rincones, es un comercio de artículos de regalo y de objetos para el coleccionismo y para solaz del friki multidisciplinar con clase. Es, en suma, un lugar que parece estar diseñado específicamente para atraer a un público más o menos joven y más o menos bohemio o que se siente joven y bohemio—, interesado en el arte, el diseño y los aspectos estéticos de formas culturales contemporáneas como el cine y la música indie. Una buena forma de resumirlo con un toque sociológico sería calificarlo de “bazar hipster”.

Haciendo un paréntesis: La cultura hipster no goza de una buena reputación, ni siquiera entre aquellos que la abrazan de forma consciente o inconsciente. Asociada invariablemente al fenómeno de la gentrificación, la presencia de la estética hipster en las calles de las grandes ciudades suele provocar suspicacias. Esto es así porque, evidentemente, aunque es un claro vector de mejora de los aspectos visuales de las calles comerciales en áreas que de otro modo quizá podrían entrar en cierta decadencia, también es un claro indicio de la colonización de estos barrios por parte de personas adineradas, en detrimento de las clases populares. En cualquier caso, si nos ponemos sociológicos, por mucho que sí exista de los efectos de la gentrificación, carecemos de evidencia empírica de los presuntos efectos negativos de la estética hipster. Y además, lo hipster debería ser capaz también de integrar su propia autocrítica, así que valga este paréntesis como llamada a que seamos conscientes de cómo se han configurado tanto los productos que consumimos como los espacios en los que consumimos.

Vamos a la tienda. Molar Discos & Libros es un espacio no muy amplio, pero sí muy bien organizado, lleno, como decía, de rincones que ofrecen cosas interesantes. La entrada y gran parte del local están destinados a la venta de libros, cómics y objetos artísticos, especialmente de tebeos indies y novela gráfica y libros de narrativa y ensayo contemporáneo, especialmente sobre música, cine y cultura
Lo que más llama la atención en la sección de discos, que cuenta con una selección de novedades no demasiado extensa pero sí muy bien curada, es que buena parte de su oferta, en particular la de artistas de nuestro país, está organizada en apartados dedicados a sellos discográficos. Es, obviamente, un criterio de exposición de la oferta innovador y atractivo. Lo que sugiere, sobre todo, es que el público al que se dirige la tienda no es el consumidor masivo de música en formato físico (de hecho, lo cierto es que ese público ya no existe), sino un consumidor connaisseur, porque un poco enfermo de la música tienes que ser si prestas la misma (o más) atención a los sellos que a los artistas.

La organización por sellos y editores es una idea interesante, pero si todas las tiendas adoptaran esta idea, el mundo del comercio de música sería una especie de pesadilla distópica. Sin embargo, debo reconocer que la estrategia funcionó en mi caso. Desde que el pasado junio tuve la oportunidad de conversar largo y tendido con la cantautora Maria Rodés —quien amablemente aceptó la invitación para participar en un debate sobre comunicación y música en nuestra universidad—, deseaba comprar una copia en vinilo de su último álbum, Fuimos los dos, que hasta ese momento solo había escuchado en formato digital. Encontré el disco en la cubeta de Elefant Records, entre los numerosos vinilos con portadas maravillosas que edita este sello esencial. Aunque tenía interés en comprarlo, es probable que no lo hubiera hecho ese día si el disco hubiese estado ubicado en una sección general de pop-rock nacional. Así que sí, la estrategia funciona.

En la visita adquirí:

Mingus Ah Um, de Charles Mingus, (reedición de 2022),

Fuimos los dos, de Maria Rodés (2022).

viernes, 29 de septiembre de 2023

bajoelvolcán (Madrid)

Los primeros días de esta última semana de septiembre, visité Madrid en viaje profesional académico, como parte del equipo organizador de la jornada de innovación en periodismo #MojoInnova, celebrada en el Espacio Fundación Telefónica. Por supuesto, no olvidé mi empeño de explorar alguna disquería de cada ciudad que visito. 

En este punto el cuerpo me pide aclarar que me produce cierto pudor escribir sobre las tiendas de Madrid, ya que tengo muchos amigos en la ciudad (algunos de los cuales espero que sean lectores de este blog), que conocen a fondo el rico entramado local de comercios del ramo. Pero, como se suele decir, “hemos venido a jugar”. En este caso hemos venido a compartir la perspectiva, incluso aunque pueda parecer un tanto ingenua a ojos de los expertos en la escena musical de Madrid. Sentiros, por favor, libres de comentar y hacerme llegar vuestras experiencias y opiniones en las redes sociales.

Llevo bastante tiempo visitando las tiendas de discos de Madrid. Durante mis últimas visitas a la ciudad he pasado estupendos ratos en las tiendas de la zona que los foráneos consideramos más céntrica, en el área entre Callao y Ópera, donde frecuento disquerías gozosas como Escridiscos, La Metralleta o Discos Babel. En ocasiones, también me ha acercado a tiendas en otros barrios, que son igualmente puntos de referencia esenciales en la ciudad, como Nakasha Discos y Marilians Records. Madrid, sin lugar a dudas, alberga un impresionante ecosistema de tiendas de discos con carácter y personalidad propia, que da forma a una cultura musical variada y rica y ofrece infinitas posibilidades para amantes de la música en soporte físico y coleccionistas de todo pelaje. Mis futuras visitas a todas estas tiendas que acabo de mencionar tendrán su espacio aquí, ya que, por ahora, no tengo planes de dejar de viajar regularmente a la ciudad.

En esta ocasión, decidí aventurarme a explorar otros lugares, con el fin de tomar el pulso a dos ejemplos notables de cómo la cultura hipster se integra en el Madrid más castizo. Mi primera parada me llevó a Lavapiés, un barrio emblemático sobre el cual no es necesario hacer muchas introducciones. En esa zona tenía en mi lista de pendientes una visita a bajoelvolcán, una tienda que Natalia y Juan, unos amigos colombianos que trabajan en el mundo de la música en Madrid, me habían recomendado mientras cenábamos en Barcelona la noche anterior a mi viaje.

La puerta de bajoelvolcan está flanqueada de un collage abigarrado y caótico formado por varias capas de cartelería de diversos eventos musicales. En el interior, el sitio bullicioso y un tanto caótico que parece anunciar ese umbral es en realidad un local amplio y ordenado, aunque no muy luminoso. Cuando entras en la tienda, encuentras una amplia sala y, al fondo, unas escaleras que conducen a un sótano. La disposición de la sala principal me llamó la atención gratamente: aunque tienen secciones dedicadas al jazz, soul, funk y pop rock nacional, la mayor parte del stock se centra en las novedades y reediciones de pop y rock internacional, organizadas alfabéticamente por el nombre del artista o la banda. Al fondo, hay una selección de discos de segunda mano, que, hay que admitir, tienen precios bastante elevados. Con todo, vale mucho la pena explorar esa sección, ya que vi algunas joyas interesantes (aunque, insisto, considero que los precios estaban influidos en exceso por las generalmente elevadas cotizaciones de Discogs). Toda la sala principal de la tienda está poblada de estantes con una selección de libros de narrativa y ensayo, en su mayoría relacionados con la música. El lugar expresa dedicación y cuidado por los detalles.

Tanto por su diseño de ambiente como por su selección de productos a la venta, bajoelvolcán muestra una clara inclinación hacia la cultura de la música alternativa, el mundo indie y la cultura hipster. Es el tipo de comercio que atrae a turistas o a nómadas modernos recién llegados a la ciudad en sintonía con esa escena y que en cierto modo se convierte en algo más que un sitio para comprar, al aglutinar impulsos creativos y culturales. Durante mi visita, pude escuchar varias conversaciones en inglés, lo que muestra a las claras el atractivo internacional y el aire cosmopolita de la tienda. 

Aunque la selección de novedades, reediciones y productos recientes es muy atractiva, la sorpresa agradable vino cuando bajé al sótano, donde encontré una amplia selección de discos de segunda mano de pop y rock (y otros géneros) de todas las épocas. Vi algunas piezas imprescindibles allí. En la visita adquirí tres álbumes a los que tenía muchas ganas: una reedición estupenda y dos discos de segunda mano que se sumaron a mi colección de art-pop-post-new-wave flipado de los años 80, un género y un momento de la historia de la música popular que me apasionan.

Vinilos adquiridos en la visita:

Crumbling The Antiseptic Beauty, de Felt (reedición británica de 2018),

The Fun Boy Three, de The Fun Boy Three (edición USA de 1982),

Ship Of Fools, de Tuxedomoon (edición española de 1986).

viernes, 22 de septiembre de 2023

Feria del disco (Jaén)

Disfruto en las ferias del disco. Me siento cómodo con ese “sobreestímulo de promesas, de atracciones, de sorpresas, de dudas, de tentaciones, de desconciertos…” que tan bien describió mi amigo y compañero de trabajo en la universidad, Toni Roig, en su estupendo blog The Music Picker. Desde hace unos años, y en especial tras la pandemia, acudo con fidelidad devota a las ferias del disco que se celebran en mi ciudad en primavera y otoño en la Estació del Nord y las Cotxeres de Sants. Pero en esta ocasión no voy a hablar de ellas. De lo que quiero hablar hoy es de una feliz casualidad. Mientras disfrutábamos de nuestra estancia en Granada hicimos una escapada a Jaén para visitar a un pariente. La suerte quiso que ese domingo se celebrara la feria del disco de la ciudad en una sala del Hotel Condestable Iranzo, a escasos metros del domicilio de nuestro familiar.

En comparación con la mayoría de las ferias que he tenido la fortuna de visitar, la que se celebró el 10 de septiembre de 2023 en el Hotel Condestable Iranzo de Jaén tenía un aire modesto. Con dos largas filas de cubetas dispuestas a lado y lado, exponía discos de dos únicos vendedores. Espero que señalar esa modestia no se entienda como un menosprecio. Tengo muy claro que las dimensiones no son algo determinante para disfrutar de un evento como ese. Tampoco lo es la afluencia de público. Durante la hora larga que estuve allí, coincidí con solo cinco o seis personas más. Pero, ¿realmente importa la cantidad de visitantes cuando lo único necesario en una feria son discos a la venta y ganas de explorar y descubrir?

Vagué por la sala acercándome a las numerosas cubetas de jazz, rock clásico, flamenco y copla, además de a algunas cajas con música electrónica, latina y música negra. Prácticamente, todos los géneros estaban representados. Esta diversidad me pareció suficiente para garantizar que cualquier persona que asistiera iba a encontrar algo interesante. De hecho, lo mejor de la visita fue que, gracias al tamaño manejable de la feria, pude dedicar tiempo a explorar cada una de las cubetas con detenimiento. Encontré cosas que había estado buscando durante bastante tiempo e hice un par de hallazgos inesperados. Entre lo que decidí llevarme a casa, cayó alguna de las piezas que he tenido en vinilo o CD en algún momento y que por diferentes razones han desaparecido de mi colección.

La Feria del Disco de Jaén me recordó que esto no va de las dimensiones del evento ni de la multitud que lo visita, sino de la pasión por la música y la emoción de descubrir tesoros en lugares imprevistos. Si tienes la oportunidad de visitar una feria de esas características, te animo a hacerlo. Quién sabe, podrías encontrarte con ese disco que llevas años buscando o descubrir algo nuevo que al comenzar un domingo tonto no tenías ni idea de que necesitabas. 

En la visita adquirí:

Tubeway Army, de Tubeway Army (reedición española de 1981),

Hell's Ditch, de The Pogues (edición UK de 1990),

Reverberation, de Echo & The Bunnymen (edición europea de 1990),

Graffiti Bridge, de Prince (edición europea de 1990).

miércoles, 20 de septiembre de 2023

Librería Reciclaje (Granada)

En la reunión festiva que había motivado mi viaje a Granada, charlé un rato con el músico granadino Paco Troya, con el que me unen vínculos familiares, y le comenté que había visitado Discos Marcapasos y Discos Bora-Bora. Paco me confirmó que, efectivamente, esas eran las disquerías imprescindibles de la ciudad. Y añadió que, si me quedaba algo de tiempo libre, considerara seriamente la posibilidad de echar un vistazo a la Librería Reciclaje, una tienda de libros, películas y discos de segunda mano que cuenta con buen material y a la que él mismo suele acudir para abastecerse de música.

Me acerqué a primera hora de la mañana a la Librería Reciclaje, el típico establecimiento del ramo, con una considerable cantidad de libros, cómics, películas, CD y vinilos y artículos de coleccionismo. Como mencioné en la entrada dedicada a la Librarie La Bourse de Lyon, en lugares como este mi interés se centra, sobre todo, en dejar volar la imaginación pensando en las tendencias en la comunidad coleccionista local

Al entrar en esos templos, con librerías de estantes desde el suelo hasta el techo y repletas de “cofres del tesoro” semiocultos, hay que dejar de lado toda posible precaución y entregarse por completo a la exploración y el descubrimiento. Como esperaba, vi muchos discos de flamenco, canción melódica y cantautores, pero también de clásicajazz, latino, funk y soulpop rock español y un nada desdeñable stock de pop y rock internacional de todas las décadas, con alguna que otra joya al precio que corresponde a las piezas más buscadas. Todo ello en una sala de la tienda dedicada a la música, en la que hay un giradiscos a disposición de aquellos clientes que necesitan probar el sonido del ejemplar que se llevan. 

Puede constatar que, en este tipo de tiendas, la prisa es una compañera poco conveniente  Dado que mi visita a la Librería Reciclaje era una etapa necesariamente breve de una mañana ajetreada, no pude dedicar el tiempo necesario para el crate digging que esos lugares demandan. Aun así, salí feliz con un nuevo disco para la colección.

En la visita adquirí:

Volume, Contrast, Brilliance... (Sessions & Singles Vol. 1), de The Monochrome Set (edición española de PDI, 1983).

sábado, 16 de septiembre de 2023

Discos Bora-Bora (Granada)

La segunda tienda de discos que tuve la oportunidad de visitar durante mi reciente estancia en Granada fue Discos Bora-Bora, la otra gran referencia en la cultura musical granadina. Ya era seguidor de esta tienda en redes sociales y desde ya, declaro ser admirador total de su encarnación física. En la anterior entrada de este blog destaco el espacio diáfano, la sobriedad y la claridad con la que Discos Marcapasos, expone su oferta. Como ha quedado escrito, siento gran aprecio por estos aspectos, pero eso no implica que no pueda disfrutar de lo que sería su alternativa absoluta: el espacio laberíntico, barroco y abigarrado de Discos Bora-Bora.
 
Para información de aquellos que no estáis familiarizados con Granada, es relevante señalar que Discos Bora-Bora está en una ubicación privilegiada, en la magnética y encantadora Plaza de la Universidad. No se requiere un conocimiento profundo de la psicogeografía para entender que hay ciertos lugares que se conectan de forma directa y fluida con ciertas actividades, y un entorno urbano como el de la Plaza de la Universidad es propicio para, entre otras cosas, el consumo de música en formato físico. Si habéis estado allí lo entenderéis perfectamente. Si no, confiad en mi palabra.

El interior de la tienda no se queda atrás en cuanto a carisma. Su decoración irradia un barroquismo ecléctico e hiperconectado. Carteles, pósteres, rótulos publicitarios, pegatinas y fotos enmarcadas cubren cada centímetro de las paredes del local, ofreciendo múltiples referencias a todos los géneros y estilos de música popular. De hecho, prácticamente toda la superficie disponible está decorada con estímulos visuales. Además, la zona de venta de la tienda, que consta de un primer espacio (casi se diría un vestíbulo) y una segunda sala más amplia unida a la anterior por un pequeño tramo de escaleras, exhibe maravillas variadas relacionadas con la cultura musical, como una majestuosa sinfonola que ocupa un lugar destacado en el local. En resumen, un auténtico horror vacui. Pero horror vacui del bueno, del que nos gusta a los coleccionistas.

Fascinado, y quizás un poco abrumado, por esta exhibición visual, acabé comprando un disco principalmente por su irresistible portada: Servitors Of The Outer Gods, de The Black Explosion, a pesar de que no soy precisamente un fanático del stoner rock. Tanto este disco como el otro que adquirí se encontraban en la sección general de rock, donde los vinilos están organizados en orden alfabético por el nombre del artista. El resto de géneros también están bien representados en todos los rincones de la tienda.

Por supuesto, cuando fui a pagar mi compra, comenté a la responsable de la tienda lo encantador que era el sitio. Planeo regresar y espero que una de mis visitas futuras coincida con uno de los muchos showcases que programan.

En mi visita, adquirí:

Servitors Of The Outer Gods, de The Black Explosion (edición original en vinilo, en Alemania, 2014).

Paul Collins, de Paul Collins (reedición española de 2017).

miércoles, 13 de septiembre de 2023

Discos Marcapasos (Granada)

En mi reciente viaje a la hermosa Granada para asistir a un encuentro festivo con mi encantadora y amplia familia política, aproveché la oportunidad para complementar la celebración del afecto y la fraternidad entre parientes con el disfrute de las maravillas que la ciudad ofrece, que no son pocas. Por supuesto, no podía dejar pasar la ocasión de visitar algunas de las tiendas de discos de una ciudad que históricamente ha tenido una gran influencia en la música en España (si lees este blog, es más que probable que seas muy consciente de la importancia de Granada en la cultura musical del país). 

Así que me acerqué a varias tiendas en busca de alguna pieza que, de ahora en adelante, sirva de recuerdo de mi estancia granadina de 2023. Iré relatando esas visitas a lo largo de tres entradas consecutivas en este blog.

Empiezo con Discos Marcapasos, una tienda a la que sigo en Instagram desde hace tiempo y que a menudo me ha tentado a comprar discos a través de su sitio web. De hecho, sigo a varias disquerías en redes sociales, y considero que esta se destaca por la calidad de su presencia online, especialmente en Instagram. Pero aquí hablamos de establecimientos físicos  Situada en una ubicación muy céntrica, a pocos minutos a pie de lugares muy emblemáticos de la ciudad, Discos Marcapasos es un auténtico paraíso musical en muchos sentidos. A diferencia de otras que basan su encanto en su naturaleza laberíntica, esta tienda ofrece una sensación de modernidad y elegancia con su espacio diáfano, dispuesto en una sola planta rectangular que hace fácil la “navegación”. 

Los discos se presentan de manera atractiva, organizados por géneros. Cuenta con dos amplias secciones dedicadas al Pop Rock internacional, una de ellas subdividida en espacios específicos para artistas y bandas, y otra dividida por décadas. Esta última forma de organización me pareció que aporta un toque interesante y sorprendente a la experiencia de búsqueda. Otras secciones, de menor extensión, albergan géneros como el hip hop, jazz, flamenco y funk y rare groove. Las paredes exhiben novedades en formato de galería. El diseño interior de Discos Marcapasos es igualmente agradable, con suelo y muebles de madera que generan un ambiente funcional y moderno al mismo tiempo. La entrada, puerta y escaparate, de color gris hierro y con un gran logotipo de la tienda, contribuye a la estética general, creando un espacio agradable y acogedor.

Aunque no conozco personalmente al equipo de Discos Marcapasos, tengo la impresión de que son especialmente amables y están más que dispuestos a ayudar a los clientes. Sé que organizan “listening parties”, y pude comprobar que, si pides escuchar un disco antes de comprarlo, reproducen algunos fragmentos para que puedas decidir si es lo que buscas. Como sabéis, me gusta entablar conversaciones breves con las personas que atienden las tiendas que visito. En este caso, les mencioné que la selección de discos me parecía excelente y que había visto algunas piezas que rara vez encuentro en otros sitios. En cualquier caso, y aunque esto es una condición indispensable de cualquier buena tienda, queda claro que la selección de Discos Marcapasos es meticulosa. Las habilidades persuasivas de un vendedor experimentado se hicieron evidentes cuando fui a pagar por la reedición en vinilo blanco de Oedipus Schmoedipus (un álbum que, años ha, escuché profusamente en CD y al que no pude resistirme en su versión de vinilo). En ese momento, me señalaron que disponían de otro disco de Barry AdamsonStranger on the Sofa. Opté por no llevarme un segundo disco del mismo artista en esta ocasión. Seguramente me arrepentiré, pero son estas pequeñas decisiones aventuradas las que hacen que comprar discos sea una experiencia tan única y adictiva.

En esta visita adquirí:

Oedipus Schmoedipus, de Barry Adamson (edición limitada en vinilo blanco, 2022).

Flowers, de Echo & The Bunnymen (reedición de 2021).

viernes, 1 de septiembre de 2023

HDS Collectors (Terrassa)

En una de nuestras últimas conversaciones nostálgicas, mi amigo Juan Castillo —conocido como @juannodeldemoni en Twitter/X (podéis seguirlo si deseáis leer sus asombrosos Top 5 y Top 10 de discografías de todo tipo)—, y yo hablábamos de la época en que nuestro barrio estaba repleto de tiendas de discos. Era una época en la que para comprar música en formato físico no teníamos que viajar mucho, solo era necesario caminar el par de kilómetros que separaban a Discorama Vallejo, en el Passeig del Verdum, de Discoteca El Yelmo, en Els Quinze. A pesar del confuso nombre, este último no era un lugar para bailar, sino para adquirir música. El tiempo se llevó por delante a las tiendas de barrio en Barcelona, con contadísimas excepciones, a las que se han unido las que han ido naciendo en esta última década con la voluntad de hacer comercio local, eso sí, en barrios que, para los que no viven allí, son prácticamente centros comerciales. De algunas de esas tiendas de Barcelona hablaremos próximamente.

Pero dejemos ya de lado la nostalgia por aquellos tiempos en los que podíamos satisfacer nuestras necesidades melódicas dentro de nuestro vecindario. Después de todo, este blog está dedicado a la crónica de viajes, y quedarte en tu barrio no cuenta como viajar. El propósito de este preámbulo es simplemente destacar y reconocer de alguna manera a las tiendas de discos que nacen con la ambición de ser un punto de referencia, ya sea en un barrio o en una ciudad pequeña. 

Siguiendo esta idea, Juan y yo visitamos HDS Collectors, una disquería en Terrassa, ciudad cercana a Barcelona. La tienda combina una presencia consolidada en la venta en línea a través de Discogs y eBay con un local funcional que muestra con orgullo una excelente selección de discos nuevos y usados de todos los géneros. Si no me equivoco, HDS Collectors también tiene otra sucursal en la ciudad vecina de Sabadell, aunque, según todo lo que he visto en redes sociales, la principal es la de Terrassa.

Cuando cruzamos el umbral físico de HDS Collectors, nos encontramos en una tienda amplia y acogedora que nos recibió con jazz a un volumen considerable. La a menudo exigente música de Esbjörn Svensson Trio fue la banda sonora de nuestro recorrido por las cuatro largas filas de vinilos, organizados en bloques temáticos. En el lado derecho de la tienda, las cubetas exhiben música latina, bandas sonoras, progresivo, pop-rock nacional y reggae-ska. En la misma fila, a ras de suelo, se concentran las cubetas de ofertas de segunda mano, donde vimos varias cosas muy interesantes a precios muy variados. En la pared de ese lado se encuentra una selección de joyas expuestas en formato de galería pictórica, fuera del alcance del manoseo diario.

La fila central muestra, en una hilera de cubetas a cada lado, tres grandes categorías: Pop Rock Internacional, Jazz/Blues/Soul y Punk, Hardcore y Metal. Para quienes amamos las etiquetas y disfrutamos de las taxonomías infinitas de cientos de géneros y subgéneros, una clasificación tan general como la que ofrece la tienda puede ser confusa. Por ejemplo, estábamos buscando un disco de Madness y, después de buscar en la sección de Pop Rock, lo encontramos en la sección de Reggae-Ska. Aunque este caso en particular era predecible, hubo algunos otros que me sorprendieron, como ver a Dexy's Midnight Runner en la sección de Punk y Metal, justo después de bandas como Deep Purple y Deftones. De todas formas, es evidente que estas clasificaciones tan inclusivas reflejan claramente el criterio de las personas que gestionan el negocio. Es decir, transmiten una determinada postura crítica.  Una vez asumes que no vas a encontrar apartados como synth pop, stoner rock, easy listening o neo-psicodelia, las secciones tan amplias añaden el aliciente de discutir contigo mismo y, de forma tácita (nunca explícita, por favor) con el amable encargado de la tienda.

En esta visita adquirí:

Idlewild, de Everything But The Girl (primera edición europea),

Collapsed in Sunbeams, de Arlo Parks (edición limitada en vinilo rojo),

The World Won’t Listen, de The Smiths (reedición de 2012).

lunes, 14 de agosto de 2023

Librairie La Bourse (Lyon)

Los dos últimos días de nuestro viaje de vacaciones los pasamos en Lyon, una ciudad que tenía muchas ganas de ver por muchos motivos. La información que obtuve de mi admirado Ricardo Aldarondo, prescriptor de cabecera en lo que respecta a incursiones a Francia, era clara al respecto: si uno va a Lyon debe pasar por DangerhouseSofa Records y Tiki Vinyl Store. Tres disquerías prometedoras. No es mala oferta. Pero la suerte quiso que ninguna de ellas estuviera abierta. En esos casos, jamás hay que rendirse. Lo que se impone es desplegar un plan B, que pasa por buscar un buen punto de “reciclaje”, una de esas tiendas que despachan cultura en soporte físico de segunda mano. Me parece evidente que esos comercios reflejan que en cada ciudad circula un caudal coleccionista concreto y particular. Más allá de los discos que en su día se vendieron por millones y que están en todas las tiendas de segunda mano, uno siempre encuentra materiales que reflejan la idiosincrasia del coleccionismo local.

Este es el caso de la Librarie La Bourse, un lugar que, aunque tiene a la venta algo de material nuevo, se emplea a fondo en la compra-venta de libros, bandes dessinées, películas en DVD y Blu-ray y música en CD y vinilo de segunda mano. A diferencia de muchos sitios dedicados a ese negocio, La Bourse cuenta con un interiorismo cuidado y una organización espacial impecable, y exhibe un amplio y ordenado stock de vinilos de todos los estilos. 

De hecho, La Bourse son tres tiendas. Visité las dos que están en la Rue Lanterne, una frente a la otra. En la del número 8 de la calle tienen una amplia oferta de vinilos de coleccionista de los años 60 y 70, una selección de rock francés muy tentadora, y un pequeño surtido de reediciones nuevas. En la situada en el 13bis, en la que pasé casi una hora, tienen la mayor parte del stock. Como he mencionado, todo perfectamente organizado por géneros y por orden alfabético de artista o banda. No es una tienda para buscar novedades o ejemplares inencontrables, pero es evidente que tienen criterio para dar nueva vida al material que les llega y olfato para localizar y tasar piezas de coleccionista. Como suele ocurrir cuando paso un rato en uno de esos lugares, me dejo llevar, olvido un poco mi wantlist de Discogs y no salgo de vacío. 

En esta visita adquirí:
 
Album, de Public Image Limited (reedición USA de 2009),
 
The Peel Sessions, de Echo & The Bunnymen (UK, 1988), 

Songs to Remember, de Scritti Politti (UK, 1982), 

Before and After Science de Brian Eno (reedición USA de 2017), un disco imprescindible que tenía pendiente en vinilo.

domingo, 13 de agosto de 2023

En ruta por Suiza: La Face B

Cuando nos embarcamos en un largo viaje en coche, de esos que nos llevan por cientos de kilómetros y que duran horas, es esencial llevar una selección musical perfectamente afinada. Lo que suelo hacer en esos casos es conectar el móvil al sistema de sonido del coche y disfrutar de podcasts musicales durante el trayecto. También llevo una selección de CD, ya que nunca se sabe qué podría apetecer en el camino, o qué solución de compromiso habrá que pactar con las personas que te acompañan en el viaje. Más allá de esas estrategias, hay una tradición que mantengo sin importar el destino ni la duración: escuchar las emisoras de radio locales de los países por los que paso. Me parece una forma emocionante de descubrir nuevos sonidos y sumergirme en la cultura musical de cada lugar que transito.

Gracias a seguir ese método, en el camino de regreso de vacaciones, en la etapa que debía llevarnos de Múnich a Lyon a través de Suiza, me topé con una joya radiofónica. En algún momento del trayecto, sintonizamos una emisora que despertó de inmediato nuestro interés: Couleur 3, el canal “joven” del grupo de emisoras de la Radio Televisión Suiza. El programa que sonaba era La Face B, el cual más tarde comprobé que está disponible en la página web de la emisora. 

Creado y conducido por el talentoso DJ EasyEvil, el programa, que lleva ya años en antena, está dedicado a rescatar gemas musicales de la segunda mitad del siglo XX. Si eres amante de la música ecléctica y poco convencional, es muy probable que este podcast sintonice del todo con tus instintos melómanos. La Face B se ocupa de desenterrar tesoros musicales de diferentes géneros, como el funk, el jazz, las músicas latinas y la world music en general, pero siempre desde dos ópticas muy específicas. Por un lado, apuesta por lo bailable y lo disfrutable; por otro lado, trata de ofrecer lo menos obvio y más inusual dentro de los géneros que explora.

Ellos mismos se definen como: “Un viaje alrededor del planeta de las músicas olvidadas, insólitas, raras, a veces apreciadas y a menudo inencontrables, de la segunda mitad del siglo XX”. De hecho, uno de los aspectos que destacan en la promoción de este podcast es su singularidad. “La selección de canciones que no podrás shazamear”, dice una de sus cuñas promocionales. Y sí, las canciones presentadas son tan “rarités” que es francamente difícil reconocerlas y localizarlas. Este programa, que en cada entrega ofrece una sesión única, seleccionada con esmero por alguien apasionado por la caza de rarezas y tesoros sonoros, cuenta desde ahora con un oyente fijo más.

viernes, 11 de agosto de 2023

Optimal Records (Múnich)

El destino más oriental de nuestro viaje de vacaciones fue la ciudad de Múnich. Además de los necesarios paseos por las zonas emblemáticas de una ciudad llena de historia y las visitas obligadas a los Biergärten, se hacía imperativo acudir a la cita con la música en vinilo en una de las disquerías de la ciudad. 

La elegida fue Optimal Records, una tienda que encarna la esencia del indie cool y que da la impresión de ser un punto caliente en el circuito musical muniqués.

Desde el momento en que cruzas la puerta, quedas cautivado por su estética, su ambiente acogedor y su organización. El espacio entre las filas de los muebles de vinilos, la forma en que está organizado el stock… todo va a favor de la experiencia de compra. Y no solo tienen discos, sino que también ofrecen una selección de libros relacionados con todos los universos musicales y merchandising propio de la tienda, como las inexcusables tote bags, que en este caso están muy bien diseñadas y apetece llevárselas.

Optimal Records no escatima en géneros musicales. Tienen apartados para absolutamente todo y su inventario es verdaderamente asombroso. Las secciones de jazz, latin y Brasil prometen un gozo incesante, como la selección de easy listening, que me dejó atónito. La gozada se confirmaba con la oferta de reediciones de discos de los noventa y primeros dos mil que no son fáciles de ver en la mayoría de tiendas. Mientras exploraba las novedades, me topé con el último y esperadísimo (por mí) disco de Dexy’s Midnight Runners. No me hice con una copia en ese momento, espero no arrepentirme de tal imprudencia en las próximas semanas. Os daré información al respecto.

Al ir a pagar, no pude evitar dirigirme a la persona que me atendía para transmitirle mi admiración por la estupenda tienda que es Optimal Records. Su sonrisa y sus palabras de agradecimiento me confirmaron que el reconocimiento y el aprecio por el trabajo bien hecho siempre son bienvenidos. Estoy convencido de que, siempre que se presente la oportunidad, debemos reconocer explícitamente a las personas que consiguen crear espacios tan singulares y acogedores.



En esta visita adquirí:

Heavy Soul, de Paul Weller (reedición europea, 2017),

Ikarie XB-1, de Zdeněk Liška (edición UK, 2019).

miércoles, 9 de agosto de 2023

The Record Store (Friburgo de Brisgovia)

La segunda parada del viaje de vacaciones fue Friburgo de Brisgovia, una ciudad universitaria, puerta de entrada a la Selva Negra, cuya belleza ya había tenido ocasión de contemplar gracias a un viaje relacionado con un proyecto de investigación internacional que desarrollamos junto a colegas de varias universidades europeas en 2019.  

En la zona más encantadora del centro, cruzada por pequeños canales que magnifican el aire bucólico de la villa, hay dos tiendas de discos, The Record Store y The Record Store 2, que sirven para abastecer a los aficionados locales, a la nutrida comunidad de estudiantes universitarios y a los turistas y curiosos que visitan Friburgo. Aunque son dos tiendas pequeñas, uno diría que se ajustan a la demanda de la zona. 

La primera, The Record Store, está ubicada en una de las calles comerciales del centro de la ciudad, cuenta con un orden metódico y decoración minimalista y agradable, y está dedicada a material de coleccionista clásico, con rock añejo, jazz, blues y músicas del mundo. Tiene gran variedad de precios, que van desde un par de euros en las cubetas de gangas hasta las cotizaciones propias de piezas de caza mayor. 

La segunda, The Record Store 2, se encuentra muy cerca de la anterior, en una de las calles adyacentes. Es un local minúsculo en forma de casita que ofrece novedades de pop y rock.

Mis vistas fueron breves y no encontré nada que me motivara lo suficiente para desembolsar unos euros, especialmente considerando que el día anterior había comprado cosas interesantes en Annecy.


   

martes, 8 de agosto de 2023

Vinyl & Coffee (Annecy)

Este verano de 2023, hemos decidido utilizar algunos días de vacaciones para emprender un viaje en coche desde Barcelona hasta Múnich, con el objetivo de visitar varias ciudades y pasar los días centrales del itinerario viendo los castillos de Neuschwanstein y Hohenschwangau en Baviera. La primera parada técnica de nuestro viaje se produjo en Annecy, la fabulosa villa de la Alta Saboya que tengo la suerte de conocer bien, puesto que la he visitado una quincena de veces en los últimos veinte años para asistir a su festival de cine de animación
 
Sin embargo, desde que abrió en 2015 no había tenido la oportunidad de entrar en Vinyl & Coffee, la tienda de discos oficialmente cool de Annecy, debido a que su horario de apertura coincide con los momentos de mayor actividad del festival. Así que aproveché que estaba en la villa en agosto y logré hacer una visita largamente deseada.

 Aunque sus dimensiones son relativamente modestas, Vinyl & Coffee alberga una impresionante cantidad de material. Nada más entrar en la tienda, el visitante encuentra una selección muy cuidada de lo que el propio encargado de la tienda califica de “músicas negras”: funk, soul, hip hop y jazz. Además, cuenta con una sección de música electrónica de baile. Al fondo, tienen una variedad de discos de segunda mano en estado óptimo, organizados meticulosamente por géneros y estilos. Algunas cubetas están dedicadas a discos considerados “de coleccionista”. Mi visita a la tienda duró alrededor de una hora y media, durante la cual tuve la tentación de llevarme numerosas piezas, pero la cordura hizo acto de presencia. Me centré en el apartado dedicado a la new wave y el synthpop, donde encontré algún vinilo que llevaba tiempo en mi lista de deseos. 

En el momento de pagar, tuve una amena conversación con el propietario, quien compartió conmigo una historia personal. Ha tomado la decisión de dar un giro a su vida (por circunstancias que me explicó, pero que quedan entre él y yo) y marcharse de Francia en cuanto pueda. Así que está en pleno proceso de vender toda su colección, abandonar el formato físico y abrazar completamente lo digital. Paradójicamente, este vendedor de discos defendía desprenderse de los objetos mientras yo le compraba y le compartía que seguía acumulando vinilos en plena fiebre coleccionista. Por supuesto, se mostró comprensivo con mi pasión y expresó su deseo de que tuviera una descendencia que valore mi amor por la música y los discos, a lo que le respondí que mi hija comparte mi entusiasmo y quizás algún día aprecie mi colección, incluyendo los discos que compré ese mismo día.

En esta visita adquirí:

La Verité, de Classix Nouveaux (edición francesa de 1982),

Seven Days In Sammystown, de Wall of Voodoo (edición europea de 1985),

Neurovision, de Telex (edición francesa de 1980).

martes, 23 de mayo de 2023

Discotis (Cannes)

En Cannes, Discotis es una verdadera institución. Cada vez que uno asiste al célebre festival de cine, visitar esta pequeña tienda se convierte en una obligación. En su ubicación actual, Discotis dispone de un espacio tan reducido que hace que sea imposible estar cómodo mientras se hace una compra, pero creo que le hemos acabado encontrando el encanto. El tamaño del local permite tener una idea cabal de cómo debe estar el mercado inmobiliario en un enclave como Cannes, ya que da la impresión de que si está ahí, es porque una tienda de discos independiente orientada al coleccionismo no podría sobrevivir en otro espacio. 

Así que cambiemos nuestra perspectiva. A simple vista, Discotis parece poco más que un pasillo estrecho en el que es imposible encontrar nada, pero en realidad es un espacio mágico donde miles de discos se amontonan en una configuración que solo el propietario puede descifrar y donde en ocasiones el orden se revela. Si deseáis tener una idea clara de lo que representa Discotis, os recomiendo mucho los episodios del podcast Discos Mon Oncle que Ricardo Aldarondo dedica a sus experiencias en Cannes. Cada vez que asiste al festival, Ricardo reserva un espacio del episodio correspondiente de su podcast para compartir sus vivencias como coleccionista y arqueólogo musical en la tienda. Y escuchar esos episodios cannois siempre es un placer. 

A pesar de sus horarios complicados, que dificultan encajar una visita en el tiempo libre que dejan las proyecciones, y de que solo un par de personas puede acceder a la tienda a la vez sin riesgo de morir por asfixia, durante la celebración del Festival de Cannes Discotis se convierte en un punto de encuentro para la comunidad que comparte cinefilia y melomanía. La selección de discos a la venta abarca todos los estilos, con mucho rock, mucho soul y algo de metal apretujado en las estanterías que ocupan tres de las cuatro paredes de la parte principal de la tienda. Lo que convierte a Discotis en un templo es su parte central, en la que acumulan discos de siete pulgadas que son auténticos tesoros de colección. En un apéndice trasero de la tienda, un pasillo especialmente angosto, se encuentra una impresionante selección de bandas sonoras, todas ellas con precios franceses (es decir, altos).
 
Una visita a Discotis no va a salir nunca barata, pero es absolutamente indispensable ir por lo menos una vez durante los días del festival. Los amables dependientes (nunca he sabido con certeza quién es el propietario y quién trabaja o pasa el día ahí) están siempre dispuestos a entablar una conversación, elogiando tus elecciones y haciéndote sentir que has tomado la decisión correcta en cada disco que te llevas. Durante mi última visita, no pude resistir la tentación y compré dos bandas sonoras muy apetecibles, porque en Cannes, la música de películas se disfruta de otra manera.

En esta visita adquirí:

Patton (Original Motion Picture Score), de Jerry Goldsmith (edición UK de 1970),

Star Trek II: The Wrath Of Khan, de James Horner (edición europea, 1982).

viernes, 14 de abril de 2023

Paul's Boutique (Cracovia)

La otra tienda que tuve la oportunidad de visitar en Cracovia fue Paul’s Boutique, un nombre que indudablemente llama la atención. Si descartamos la posibilidad de que el propietario se llame realmente Paul, hay que asumir la opción más razonable, que es que el establecimiento rinda homenaje al espléndido disco homónimo de Beastie Boys y esté conectado con la escena del hip hop y de los sonidos más enérgicos de la ciudad.

Paul’s Boutique está solo un poco más lejos del centro que Records Dillaz, a pocas manzanas de distancia de uno de los puntos más bonitos e interesantes de la orilla del río Vistula. La promesa del nombre se hace efectiva cuando entras. Aunque se puede encontrar una asombrosa variedad de discos que abarcan todos los géneros musicales, la tienda participa de la estética de las subculturas hip hop y skate y exhibe una interesante colección de fanzines y objetos relacionados con el asunto. Al visitarla se hace evidente que Paul’s Boutique funciona como un centro de encuentro para las culturas musicales más indies en Cracovia

La selección de novedades de Paul’s Boutique no difiere mucho de las que se puede encontrar en las tiendas que suelo visitar en Barcelona. Lo que me llamó mucho la atención fue un rincón en el que se exponía la selección de bandas sonoras y discos relacionados directa o tangencialmente con el mundo del cine y el teatro. En esas cubetas, me topé con curiosidades, como una banda sonora que había estado buscando durante tiempo y de la que me había resistido a comprar una reedición, ya que buscaba una copia de la época. También me llevé un disco peculiar. En parte, me lo llevé por la portada, puesto que los coleccionistas de discos a menudo caemos bajo ese tipo de hechizos, pero, sobre todo, me lo llevé por el artista que lo creó, ni más ni menos que el gran Boris Karloff. Nunca está de más una nueva pieza de arqueología mediática en mi colección.

En esa visita adquirí:

The Pied Piper & The Hunting of the Snark, de Boris Karloff (edición USA de 1957),

Young Sherlock Holmes (Original Motion Picture Soundtrack), de Bruce Broughton (edición japonesa de 1986).

 


jueves, 13 de abril de 2023

Records Dillaz (Cracovia)

Durante mi viaje a Cracovia para asistir al encuentro académico RII Forum, dedicado a la investigación sobre innovación en diversos sectores, incluyendo la educación y la comunicación, encontré algunos momentos para explorar las maravillas de esta histórica ciudad, que me fascinó.

Aprovechando el tiempo libre que me dejaba la participación en el congreso, decidí investigar las dos tiendas de discos que parecían más prometedoras. La primera fue Records Dillaz, la tienda de música más veterana de la ciudad, un pequeño establecimiento ubicado no muy lejos del centro. Al entrar, me encontré en un semisótano en el que se apiñaban vinilos, CD y casetes en un espacio reducido. Más allá del saludo de cortesía, no tuve mayor interacción con el vendedor, dado que intuí algunas dificultades por mi parte para la comunicación en inglés. La visita fue breve, pero pude observar que la tienda tiene una sólida colección de novedades de todos los géneros, con aparente predominio del hip hop y de las músicas de baile, entendidas de una forma muy amplia. Me llamó la atención la impresionante selección de jazz y rock progresivo polaco. Sin duda, esta tienda es el sitio al que hay que ir para conseguir en Cracovia discos de esas dos especialidades, las cuales admito desconocer por completo. En esta visita no me aventuré a realizar ninguna compra, pero salí con la firme intención de regresar en el futuro para explorar más a fondo y, sin duda, llevarme algo especial.

viernes, 12 de agosto de 2022

Record Surplus (Los Ángeles)

Mientras estaba en Los Ángeles puede comprobar que en la zona de Santa Mónica, a pocos metros de mi alojamiento, se encuentra una de las tiendas famosas de la ciudad: Record Surplus, cuyo lema es "the last record store". Se trata de un enorme espacio diáfano, dominado por la austeridad que uno esperaría en una nave industrial en la que tienen a la venta decenas de miles de discos. Me dio la impresión de que la vocación de Record Surplus podría ser poner a disposición del público toda la Americana editada a lo largo de la historia, tal era el volumen de discos de ese género. Sin embargo, al igual que me pasó en Amoeba, no encontré ninguno de los ejemplares de mi lista de deseos prioritarios. Así que el "exceso" que la tienda promete en su nombre no deja de ser un afortunado reclamo comercial. Después de pasar un buen rato solo en el local, y un poco apabullado por su descomunal oferta, decidí llevarme un recuerdo. Un disco muy angelino:

Turn! Turn! Turn!, de The Byrds (una copia con evidentes signos de desgaste de la primera edición USA de 1965).

jueves, 11 de agosto de 2022

Amoeba Music (San Francisco)

En el viaje a Estados Unidos, también tuve la oportunidad de visitar la enorme, abrumadora Amoeba Music de San Francisco, Esta tienda comparte características idénticas con su hermana  angelina (o viceversa), pero agrega un encanto adicional al estar ubicada en el mítico barrio de Haight-Ashbury. Por lo tanto, más que ser simplemente un comercio, es un auténtico santuario musical. Un recorrido por este emblemático barrio, cuna de la contracultura, no podría culminar de mejor manera que con una visita a Amoeba Music. Por supuesto, después de haber pasado por la no muy lejana Grateful Dead House. 

La anécdota de la visita es que estuve acompañado por mi hija y mi sobrina de 17 años, quien es una ávida consumidora de música a través de TikTok y YouTube. Ella manifestó repetidamente su asombro por el hecho de que existiera una tienda tan grande dedicada a la venta de música en formatos físicos. Respondí a cada uno de sus comentarios asegurando con aplomo que esto era algo muy común, que existe un público considerable para la música en formato físico, pero la verdad es que yo estaba casi tan alucinado como ella.