martes, 8 de agosto de 2023

Vinyl & Coffee (Annecy)

Este verano de 2023, hemos decidido utilizar algunos días de vacaciones para emprender un viaje en coche desde Barcelona hasta Múnich, con el objetivo de visitar varias ciudades y pasar los días centrales del itinerario viendo los castillos de Neuschwanstein y Hohenschwangau en Baviera. La primera parada técnica de nuestro viaje se produjo en Annecy, la fabulosa villa de la Alta Saboya que tengo la suerte de conocer bien, puesto que la he visitado una quincena de veces en los últimos veinte años para asistir a su festival de cine de animación
 
Sin embargo, desde que abrió en 2015 no había tenido la oportunidad de entrar en Vinyl & Coffee, la tienda de discos oficialmente cool de Annecy, debido a que su horario de apertura coincide con los momentos de mayor actividad del festival. Así que aproveché que estaba en la villa en agosto y logré hacer una visita largamente deseada.

 Aunque sus dimensiones son relativamente modestas, Vinyl & Coffee alberga una impresionante cantidad de material. Nada más entrar en la tienda, el visitante encuentra una selección muy cuidada de lo que el propio encargado de la tienda califica de “músicas negras”: funk, soul, hip hop y jazz. Además, cuenta con una sección de música electrónica de baile. Al fondo, tienen una variedad de discos de segunda mano en estado óptimo, organizados meticulosamente por géneros y estilos. Algunas cubetas están dedicadas a discos considerados “de coleccionista”. Mi visita a la tienda duró alrededor de una hora y media, durante la cual tuve la tentación de llevarme numerosas piezas, pero la cordura hizo acto de presencia. Me centré en el apartado dedicado a la new wave y el synthpop, donde encontré algún vinilo que llevaba tiempo en mi lista de deseos. 

En el momento de pagar, tuve una amena conversación con el propietario, quien compartió conmigo una historia personal. Ha tomado la decisión de dar un giro a su vida (por circunstancias que me explicó, pero que quedan entre él y yo) y marcharse de Francia en cuanto pueda. Así que está en pleno proceso de vender toda su colección, abandonar el formato físico y abrazar completamente lo digital. Paradójicamente, este vendedor de discos defendía desprenderse de los objetos mientras yo le compraba y le compartía que seguía acumulando vinilos en plena fiebre coleccionista. Por supuesto, se mostró comprensivo con mi pasión y expresó su deseo de que tuviera una descendencia que valore mi amor por la música y los discos, a lo que le respondí que mi hija comparte mi entusiasmo y quizás algún día aprecie mi colección, incluyendo los discos que compré ese mismo día.

En esta visita adquirí:

La Verité, de Classix Nouveaux (edición francesa de 1982),

Seven Days In Sammystown, de Wall of Voodoo (edición europea de 1985),

Neurovision, de Telex (edición francesa de 1980).

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