En una de nuestras últimas conversaciones nostálgicas, mi amigo Juan Castillo —conocido como @juannodeldemoni en Twitter/X (podéis seguirlo si deseáis leer sus asombrosos Top 5 y Top 10 de discografías de todo tipo)—, y yo hablábamos de la época en que nuestro barrio estaba repleto de tiendas de discos. Era una época en la que para comprar música en formato físico no teníamos que viajar mucho, solo era necesario caminar el par de kilómetros que separaban a Discorama Vallejo, en el Passeig del Verdum, de Discoteca El Yelmo, en Els Quinze. A pesar del confuso nombre, este último no era un lugar para bailar, sino para adquirir música. El tiempo se llevó por delante a las tiendas de barrio en Barcelona, con contadísimas excepciones, a las que se han unido las que han ido naciendo en esta última década con la voluntad de hacer comercio local, eso sí, en barrios que, para los que no viven allí, son prácticamente centros comerciales. De algunas de esas tiendas de Barcelona hablaremos próximamente.
Pero dejemos ya de lado la nostalgia por aquellos tiempos en los que podíamos satisfacer nuestras necesidades melódicas dentro de nuestro vecindario. Después de todo, este blog está dedicado a la crónica de viajes, y quedarte en tu barrio no cuenta como viajar. El propósito de este preámbulo es simplemente destacar y reconocer de alguna manera a las tiendas de discos que nacen con la ambición de ser un punto de referencia, ya sea en un barrio o en una ciudad pequeña.
Siguiendo esta idea, Juan y yo visitamos HDS Collectors, una disquería en Terrassa, ciudad cercana a Barcelona. La tienda combina una presencia consolidada en la venta en línea a través de Discogs y eBay con un local funcional que muestra con orgullo una excelente selección de discos nuevos y usados de todos los géneros. Si no me equivoco, HDS Collectors también tiene otra sucursal en la ciudad vecina de Sabadell, aunque, según todo lo que he visto en redes sociales, la principal es la de Terrassa.
Cuando cruzamos el umbral físico de HDS Collectors, nos encontramos en una tienda amplia y acogedora que nos recibió con jazz a un volumen considerable. La a menudo exigente música de Esbjörn Svensson Trio fue la banda sonora de nuestro recorrido por las cuatro largas filas de vinilos, organizados en bloques temáticos. En el lado derecho de la tienda, las cubetas exhiben música latina, bandas sonoras, progresivo, pop-rock nacional y reggae-ska. En la misma fila, a ras de suelo, se concentran las cubetas de ofertas de segunda mano, donde vimos varias cosas muy interesantes a precios muy variados. En la pared de ese lado se encuentra una selección de joyas expuestas en formato de galería pictórica, fuera del alcance del manoseo diario.
La fila central muestra, en una hilera de cubetas a cada lado, tres grandes categorías: Pop Rock Internacional, Jazz/Blues/Soul y Punk, Hardcore y Metal. Para quienes amamos las etiquetas y disfrutamos de las taxonomías infinitas de cientos de géneros y subgéneros, una clasificación tan general como la que ofrece la tienda puede ser confusa. Por ejemplo, estábamos buscando un disco de Madness y, después de buscar en la sección de Pop Rock, lo encontramos en la sección de Reggae-Ska. Aunque este caso en particular era predecible, hubo algunos otros que me sorprendieron, como ver a Dexy's Midnight Runner en la sección de Punk y Metal, justo después de bandas como Deep Purple y Deftones. De todas formas, es evidente que estas clasificaciones tan inclusivas reflejan claramente el criterio de las personas que gestionan el negocio. Es decir, transmiten una determinada postura crítica. Una vez asumes que no vas a encontrar apartados como synth pop, stoner rock, easy listening o neo-psicodelia, las secciones tan amplias añaden el aliciente de discutir contigo mismo y, de forma tácita (nunca explícita, por favor) con el amable encargado de la tienda.
En esta visita adquirí:
En esta visita adquirí:
Idlewild, de Everything But The Girl (primera edición europea),
Collapsed in Sunbeams, de Arlo Parks (edición limitada en vinilo rojo),
The World Won’t Listen, de The Smiths (reedición de 2012).

