domingo, 29 de septiembre de 2024

SpinVinyl (Liubliana)

Entre el 24 y 28 de septiembre, tuve la oportunidad de embarcarme en un nuevo viaje académico para participar en el décimo congreso de la European Communication Research and Education Association (ECREA 2024), celebrado en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Liubliana, en Eslovenia. Además de ser la cita más importante para la comunidad académica de la comunicación en Europa, este congreso me brindaba la oportunidad de explorar un rincón del continente que hasta ahora no había tenido la ocasión de conocer. 

El viaje no fue del todo cómodo. La ruta incluía una escala en Zúrich que nos provocó algunos dolores de cabeza. Pero lo importante es que, finalmente, llegamos a nuestro destino. Después de acreditarme y participar en las primeras sesiones del congreso, decidí planear un par de visitas a tiendas de discos.

Durante el congreso coincidí con varios colegas de mi universidad y de otras instituciones, pero lo destacable para estas notas es que también estuvo allí mi buen amigo y compañero Antoni Roig, colega en la universidad, apasionado de la música y autor del blog The Music Picker. Coincidir con Toni en un viaje y no emprender una expedición en busca de vinilos sería simplemente impensable. Así que, como era de recibo, decidimos dedicar una tarde a visitar un par de tiendas de discos tras la finalización de la jornada de encuentros académicos.

Nuestra primera parada fue SpinVinyl, una pequeña pero encantadora tienda situada en pleno centro, a los pies de la colina donde se alza el castillo medieval de la ciudad y justo en la orilla del río Ljubljanica. SpinVinyl ofrece una selección cuidada, principalmente enfocada en las variantes más potentes del rock, aunque también tiene pequeñas secciones –apenas unas cuantas cubetas– dedicadas al pop, hip hop y jazz. La mayor parte del inventario eran discos nuevos, y los precios estaban en línea con los que se encuentran en otras tiendas de discos europeas.

La interesante decoración de la tienda provocó una anécdota divertida. Las paredes de SpinVinyl están engalanadas con vinilos especialmente valiosos, exhibidos en expositores de pared. Toni me llamó la atención sobre uno en particular: una primera edición americana de Ritual de lo Habitual, de Jane's Addiction. Aunque no estaría entre mis discos más deseados a día de hoy, no puedo decir que no me apetezca tenerlo en vinilo –después de todo, uno es un acumulador ecléctico y riguroso, y lo tuve y escuché mucho en CD. Me acerqué a echarle un vistazo y, sin demasiada sorpresa, comprobé que no tenía precio. Por curiosidad, pregunté al propietario cuánto costaba. Con una sonrisa socarrona me explicó que ese disco no estaba en venta por tres razones: primero, porque formaba parte de su colección personal; segundo, porque consideraba que no estaba en suficiente buen estado para venderlo; y tercero, porque no le apetecía ponerle precio. Por un momento, estuve tentado de hacerle una oferta (razonable, por supuesto), pero comprendí que no tenía sentido insistir; el hombre parecía muy firme en su decisión. Al final, aprecié su honestidad por no querer vender un disco en malas condiciones.

Aunque no compré ningún vinilo en SpinVinyl, la visita fue igualmente gratificante. Ver a Toni disfrutar de la tienda y salir con un par de ediciones yugoslavas de rock progresivo hizo que la experiencia valiera completamente la pena.

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